
Leo en “PÚBLICO” que el gobierno se está planteando mantener en la futura ley de interrupción del embarazo la restricción a que las jóvenes de 16 y 17 años puedan abortar, salvo si van acompañadas de una persona mayor de edad. Parece por lo tanto que la mentirosa campaña publicitaria financiada por el fundamentalismo religioso católico, y basada en el engaño de equiparar a un embrión con una persona, está comenzando a dar resultado. Y sinceramente no me lo explico: ¡qué tendrá que ver ese niño rosadito de varios kilos de peso con un embrión de varias semanas! El pasado martes Jesús Mosterín, en un excelente artículo publicado por El País, lo explicaba de forma muy sencilla: “una bellota no es un roble:..Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla” (aquí).
Supongo que el gobierno habrá decidido excluir a las adolescentes de 16 y 17 años para suavizar la ley y así disminuir el rechazo que pudiera generar entre algunos sectores conservadores. Pero con ello serán las menores de edad la que pagarán los platos rotos, ya que no podrán tomar por sí mismas decisiones con respecto a si quieren o no tener un hijo, y tendrán que ir acompañadas por sus padres ¿O no? La verdad es que la noticia, no explicita quien debe ser esa persona adulta que acompañe a la menor. Por lo tanto, nada hace suponer que deban ser sus padres. Podría ser una amiga, su hermano mayor, su novio, etc.
La actual Ley de Autonomía del Paciente, aprobada en 2002, indica que una chica de 16 ó 17 años puede tomar decisiones de forma autónoma sobre cualquier tipo de prestación sanitaria o intervención quirúrgica, pero establece algunas excepciones como la interrupción voluntaria del embarazo. Siempre he pensado que es precisamente en esas situaciones cuando parece menos indicado que la menor tenga que solicitar el permiso de sus padres. La razón es que si se le plantea esa exigencia es bastante probable que algunas no se atrevan a comunicar el embarazo a sus progenitores, y cuando estos se percaten del asunto ya sea demasiado tarde para la interrupción. Una chica de 16 años es competente para entender, al menor en la misma medida que un adulto, lo que supone abortar, o tener un hijo en un momento en que su proyecto vital no pasa por convertirse en madres, y tiene otras muy legítimas aspiraciones. Algún lector estará dudando de esa afirmación tan contundente, ya que la imagen social de los adolescentes no es demasiado favorable, y los prejuicios con respecto a su inmadurez e irresponsabilidad están a la orden del día. Pero la evidencia indica que esa inmadurez sólo está en la cabeza de los adultos, y que muchos adolescentes toman decisiones tan fundamentadas como ellos.
Por lo tanto, no veo ninguna razón para seguir manteniendo esa limitación en la Ley de Autonomía del Paciente, y ya va siendo hora de que aquellas adolescentes que quieran tomar por sí mismas la decisión de abortar puedan hacerlo. Ello no quiere decir que la joven no pueda consultar con sus padres su decisión, o pedirles que la acompañen en este doloroso trance. En aquellos casos en los que la chica decida comentar el asunto a sus padres podrá hacerlo, naturalmente la ley no le obligaría a tomar la decisión al margen de ellos, como tampoco obliga a abortar a nadie. Algo que algunos parecen no entender.
Supongo que el gobierno habrá decidido excluir a las adolescentes de 16 y 17 años para suavizar la ley y así disminuir el rechazo que pudiera generar entre algunos sectores conservadores. Pero con ello serán las menores de edad la que pagarán los platos rotos, ya que no podrán tomar por sí mismas decisiones con respecto a si quieren o no tener un hijo, y tendrán que ir acompañadas por sus padres ¿O no? La verdad es que la noticia, no explicita quien debe ser esa persona adulta que acompañe a la menor. Por lo tanto, nada hace suponer que deban ser sus padres. Podría ser una amiga, su hermano mayor, su novio, etc.
La actual Ley de Autonomía del Paciente, aprobada en 2002, indica que una chica de 16 ó 17 años puede tomar decisiones de forma autónoma sobre cualquier tipo de prestación sanitaria o intervención quirúrgica, pero establece algunas excepciones como la interrupción voluntaria del embarazo. Siempre he pensado que es precisamente en esas situaciones cuando parece menos indicado que la menor tenga que solicitar el permiso de sus padres. La razón es que si se le plantea esa exigencia es bastante probable que algunas no se atrevan a comunicar el embarazo a sus progenitores, y cuando estos se percaten del asunto ya sea demasiado tarde para la interrupción. Una chica de 16 años es competente para entender, al menor en la misma medida que un adulto, lo que supone abortar, o tener un hijo en un momento en que su proyecto vital no pasa por convertirse en madres, y tiene otras muy legítimas aspiraciones. Algún lector estará dudando de esa afirmación tan contundente, ya que la imagen social de los adolescentes no es demasiado favorable, y los prejuicios con respecto a su inmadurez e irresponsabilidad están a la orden del día. Pero la evidencia indica que esa inmadurez sólo está en la cabeza de los adultos, y que muchos adolescentes toman decisiones tan fundamentadas como ellos.
Por lo tanto, no veo ninguna razón para seguir manteniendo esa limitación en la Ley de Autonomía del Paciente, y ya va siendo hora de que aquellas adolescentes que quieran tomar por sí mismas la decisión de abortar puedan hacerlo. Ello no quiere decir que la joven no pueda consultar con sus padres su decisión, o pedirles que la acompañen en este doloroso trance. En aquellos casos en los que la chica decida comentar el asunto a sus padres podrá hacerlo, naturalmente la ley no le obligaría a tomar la decisión al margen de ellos, como tampoco obliga a abortar a nadie. Algo que algunos parecen no entender.
8 comentarios:
"Algún lector estará dudando de esa afirmación tan contundente, ya que la imagen social de los adolescentes no es demasiado favorable, y los prejuicios con respecto a su inmadurez e irresponsabilidad están a la orden del día. Pero la evidencia indica que esa inmadurez sólo está en la cabeza de los adultos, y que muchos adolescentes toman decisiones tan fundamentadas como ellos".
Tienes toda la razón. Sólo hay que obtener la edad media de algunos personajes que están en las cúpulas de ciertos sectores... Aparte de que la honestidad es, generalmente, inversamente proporcional a la edad, parece ser que, a algun@s, la gilipollez y el distanciamiento de la realidad también les afecta con los años. Pero claro, la edad otorga esa solemnidad... ya sabes.
En otro orden, si existiera una educación sexual REAL, LIBRE y NO INFLUENCIADA seguramente no tendríamos que renegar tanto de nuestra Naturaleza.
Por otro lado, si el embrión es igual a una persona, bien podríamos decir que también lo es un espermatozoide, con lo cual, habría legitimidad para poder acusar a algunos sacerdotes que son dados a las poluciones nocturnas... ¿Estoy yo diciendo que un sacerdote sea un quasicriminal por ello? A ver si algún día les da por leer un poco sobre biología.
Saludos.
LA IGLESIA ESTÁ CONTRA EL ABORTO. TAMBIÉN UTILIZA ARGUMENTOS PSEUDOCIENTÍFICOS CONTRA EL PRESERVATIVO, Y RECOMIENDA LA ABSTINENCIA. ¿QUÉ COÑO QUIEREN? POR QUÉ NO DEJA DE METERSE EN LOS ASUNTOS DEL CUERPO, Y SE DEDICA A LO SUYO: LAS ALMAS. ¿A QUÉ VIENE ESE AFÁN DESMEDIDO DE INTERVENIR EN LOS ASUNTOS PÚBLICOS?.
http://www.20minutos.es/noticia/459835/0/obispo/sida/condon/
Impresionante es poco.
Yo creo que el problema no es de la iglesia. Ella va a lo suyo, y queda retratada. Prefiero eso a que se disfrace de progre.
Lo que da un poco más de verguenza es que tengamos un gobierno socialista que no se atreva a cumplir sus promesas y que le tenga miedo. Es un gobierno de globos sonda. Depende cómo responde la sociedad, hacen una cosa o la otra.
KC,
Escuché esta mañana en la radio lo del obispo de Orleans, me hubiera hecho mucha gracia, si no fuera por las implicaciones que puede tener en Africa. Parece que no son sólo los obispos españoles los que parecen sacados del club de la comedia.
Quique,
tienes toda la razón ¿cuándo se atreverán de una vez?
Un saludo
Más allá de opiniones y creencias, yo prefiero los argumentos científicos. Quienes no apoyan el derecho al aborto deberían esgrimir argumentos de este tipo, si es que los encuentran.
Sin embargo, optan por manipular y adoctrinar, veasse el caso de Logroño.
En democracia sólo caben la tolerancia y el respeto. Los cuales son valores constitucionales NO COMO OTROS...
http://psicoeducasalud.blogspot.com/
Y yo me pregunto ¿porqué un psicólogo no puede ayudar a una persona a asumir que ese hijo que se espera no es un monstruo de siete cabezas que va a destrozar la vida de nadie?
Digo yo, que ya está bien de psicólogos y terapeutas de corta mira, que solo saben tratar los asuntos a corto plazo: ¿Un problema? Lo elimino... la evitación, el escape ¿es una solución madura a los problemas? y ¿porqué no "aprendo a aceptarlo"?
¡qué bochorno de psicólogos!
Pues, al igual que ocurre en otras profesiones, psicólogos los hay de todos colores, rojos, verdes y azules. Y también los hay que comparten su ingenuidad.
Resignación, Anónimo, resignación.
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